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Parlamento ruso contra curanderos Imprimir E-Mail

Caminar por el apartamento de Yuri Longo en Moscú, es como adentrarse en otro mundo. Los acordes de música cósmica proveniente de un viejo equipo de sonido invaden el lugar, mientras que el olor de las velas aromáticas llega hasta los pulmones.

Bola de cristal.
Una parlamentaria rusa propone legislación contra brujos y sanadores.

Pero eso no es nada comparado con lo que ocurre en un cuarto al final del pasillo.

Allí, un mago envuelto en una túnica blanca blande una rama que se encuentra en llamas, respira fuertemente y rodea a una estudiante que se encuentra sentada en una silla. Entonces coloca una Biblia sobre su cabeza en un intento por salvarla del ojo maligno.

Pareciera ser un acto de magia, sin duda. Pero el mago Longo asegura que su conjuro puede curar porque es capaz de alcanzar partes del cuerpo con las que la medicina regular sólo puede soñar.

Sanadores del espíritu

"La verdad es que brujos como yo somos un poco como los doctores", asegura el mago. "Con la excepción de que no tratamos el aspecto físico, sino el espiritual: yo alivio el alma de la gente, los hago sentir felices".

Longo es tan sólo uno de los miles de brujos, magos y sanadores de la fe que existen en Rusia. Diariamente es posible encontrar en los periódicos numerosos anuncios ofreciendo cualquier cantidad de remedios.

Pero la parlamentaria moscovita Ludmila Stebenkova no cree en los efectos curativos de la magia. De hecho opina que Longo y sus colegas son un peligro para la sociedad por lo que ha propuesto una legislación para restringir sus actividades.

"A los curanderos que desconozcan la medicina y utilicen símbolos religiosos en sus tratamientos se les debería impedir que atendieran a pacientes", indicó Stebenkova.

Agregó que la idea también es prohibir los anuncios que aparecen en los periódicos debido a que muchas personas han terminado con problemas psiquiátricos.

Fruta prohibida

Iglesia en Moscú.
Un sacerdote de la iglesia rusa recomendó a los pacientes de los curanderos arrepentirse.

Una de estas personas es Sergei, a quien es posible encontrar con frecuencia en el banco de la capilla de un monasterio localizado en Moscú.

Sergei es víctima de una depresión aguda y, después de visitar a un curandero, aseguró haber experimentado una serie de alucinaciones. El padre Anatoly, a quien decidió acudir a raíz de lo ocurrido, le recomendó confesarse y arrepentirse en la iglesia.

"Pero prohibir a los brujos, no es la solución. Después de todo, la fruta prohibida siempre es más dulce. Lo que tenemos que hacer es explicarle a la gente que la magia y la brujería son trabajo del demonio", comentó el sacerdote, al tiempo que aseguraba que ha hablado con 20.000 personas por la misma razón.

Habilidades paranormales

No pareciera haber nada satánico con Babushka Katya, otra sanadora rusa que tiene su centro de operaciones en las afueras de Moscú. Aunque de repente es posible encontrar algo extraño a su alrededor.

Ella tiene dos peces gigantes que cuelgan del techo, una langosta enorme que se encuentra sobre la pared, y en la sala es posible encontrar a un hombre semi-desnudo que espera pacientemente por su turno para el tratamiento correspondiente.

Katya posee una larga lista de clientes, por eso no le preocupa en lo absoluto la posibilidad de una prohibición para los curanderos. "A mi consultorio vienen políticos, policías, criminales, todo el mundo. Nunca podrán deshacerse de los curanderos, siempre tendremos una buena clientela", aseveró.

Así que incluso si el Parlamento intenta desvanecer a los brujos, los curanderos rusos están seguros de que no tendrán el poder para hacerlos desaparecer.


 
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