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Por las víctimas del incendio |
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Desde el Gobierno se teme que la actitud del
portavoz socialista en el Congreso sólo sirva para echar leña al fuego
y que se descargue el enfado contra la delegación gubernamental.
La situación puede ponerse extremadamente tensa gracias a las maniobras
parlamentarias de Alfredo Pérez Rubalcaba. El portavoz socialista en el Congreso
de los Diputados habría avivado la polémica con su comportamiento respecto al
incendio de Guadalajara. Precisamente, el incidente con el diputado popular
Rafael Hernando, al que acusó de "caradura" con gestos por haber acudido al
entierro de una de las víctimas, amiga de la familia, ha colmado el vaso de la
paciencia en algunos miembros del Ejecutivo.
A María Teresa Fernández de
la Vega no le ha gustado nada que se haya producido este suceso en vísperas de
la celebración de los funerales por los miembros del retén que murieron a causa
de las llamas. La vicepresidenta, que está lidiando con este peliagudo asunto
mientras José Luis Rodríguez Zapatero visita China, ya experimentó el sentir
popular, junto al presidente castellano-manchego, José María Barreda, cuando
ambos fueron abucheados e increpados por vecinos de la zona afectada.
La
actitud de Rubalcaba no hace más que "calentar" la situación a la delegación
gubernamental que acudirá a los funerales. Junto a Fernández de la Vega, se
encontrarán el ministro de Defensa, José Bono, y la ministra de Medio Ambiente,
Cristina Narbona.
A pesar de la notable influencia que posee el
todopoderoso portavoz parlamentario del Grupo Socialista, esta vez su estrategia
del "todo vale" no ha sido juzgada como lo más razonable en este asunto. Y es
que desde el PSOE y el Ejecutivo se intenta por todos los medios que el incendio
de Guadalajara no se convierta en el "Prestige" del Gobierno Zapatero y, de
paso, se lleve por delante al guarda designado por Bono para Castilla-La
Mancha, Barreda.
Precisamente, la presencia del ministro de Defensa en la
delegación gubernamental para los funerales está motivada por su vinculación con
la Comunidad castellano-manchega. Al fin y al cabo, no se escapa que Guadalajara
es uno de los principales bastiones del PP en Castilla-La Mancha.
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