Vardan Kushnir de 35 años, un conocido remitente de
correo no deseado, fue encontrado brutalmente asesinado el lunes 25 de
julio en su apartamento de Moscú. Aunque las autoridades no tienen
rastros de los responsables del ataque, en la red se especula conque el
spam fue el culpable.
La policía moscovita encontró el cadáver con la cabeza destrozada a
golpes en su propio apartamento, el cuál además había sido totalmente
saqueado. Las autoridades no tienen indicios de quien pudo ser el
autor, y según la prensa rusa, es probable que nunca lo sepan.
Cada día, de 10 a 20 personas encuentran una muerte violenta en la
capital de Rusia, y una parte significativa de esos crímenes, quedan
sin resolver. El Ministerio del Interior de Rusia informó recientemente
de 1,935 asesinatos no resueltos, 73,000 robos con allanamiento de
morada, y 11,400 robos simples, ocurridos solo entre enero y mayo de
este año.
No hay razón para que los funcionarios que aplican la ley en Moscú, den
al caso de Kushnir algún tratamiento especial y probablemente no lo
hagan. Pero los medios de prensa rusos, están inundados con comentarios
y especulaciones, exponiendo una sencilla, aunque en gran parte
irracional teoría: alguien hizo justicia por mano propia, cansado de
las actividades aparentemente imparables del spammer.
Todos afirman que Kushnir probablemente haya sido la persona más odiada
entre más de 17,6 millones de usuarios de Internet en Rusia, a quién
durante los últimos años, él enviaba continuamente spam, arrojando
toneladas de anuncios vía correo electrónico con anuncios de sus cursos
de idiomas.
Estos sentimientos son compartidos por muchos de los casi 20 millones
de usuarios que hablan ruso y viven fuera del país, a quién él plagó
también de publicidad no solicitada. A pesar de limitar sus ofertas a
usuarios moscovitas, su American Language Center mandó correo a
ubicaciones tan remotas como California, Canadá o al Instituto Weizmann
en Rehovot, Israel.
Los medios rusos han publicado titulares como "El remitente de spam
tuvo su merecido", "El spam es mortal", o "La última solución al
problema del spam". En total, más de 84 títulos en revistas y diarios
moscovitas parecen compartir un sentimiento general.
Este júbilo, se debe en parte al hecho de que enviar spam es
considerado tan bueno como legal en Rusia, no sólo a causa de la
ignorancia general de los legisladores en las tecnologías de la
información, sino también en la desidia en actuar de quienes deben
aplicar leyes vigentes.
Aunque no hay una legislación antispam específica, existen por lo menos
tres artículos en el código penal ruso, relacionados con delitos
informáticos (manipulación de bases de datos, acceso no autorizado a
los sistemas y la creación y propagación de software perjudicial).
Cualquiera de ellos podrían utilizarse en casos específicos, como
ataques de spam, distribución de virus, hackeo de servidores, o la
utilización de bases de datos de direcciones de correo electrónico
robadas, con la intención de enviar spam.
Así mismo, existen en Rusia leyes que regulan la propagación y el
contenido de la publicidad, que los spammers locales nunca se han
molestado en obedecer. Desgraciadamente, ninguna de estas leyes se ha
aplicado jamás contra los remitentes de spam. Los policías locales son
los más típicos representantes de la burocracia rusa. A menos que sean
motivados económicamente por el demandante, o por ordenes directas de
sus superiores, utilizarán cualquier pretexto imaginable para evitar
hacer su deber.
En el caso particular de Vardan Kushnir, la comunidad de Internet no
regateó esfuerzos al intentar denunciar sus actividades, ante todas las
autoridades posibles. Los datos personales de Kushnir se publicaron en
la red y el viceministro de comunicaciones (él mismo blanco del spam de
Kushnir), grabó un mensaje, instando al American Language Center a que
dejara de enviar spam.
Finalmente, un abogado, Anton Sergo, liberó una queja formal contra
Vardan Kushnir ante la autoridad a cargo de la aplicación de las leyes
sobre anuncios publicitarios. Kushnir, primero se negó a presentarse
ante la corte, pero cuando lo hizo obligado por la ley, reclamó que él
no tenía idea de quien estaba enviando toda esa publicidad para su
negocio, y el caso fue cerrado.
Con toda esta triste experiencia, y el constante aumento de correos
electrónicos no solicitados que atascan el tráfico de la red en Rusia,
es fácil imaginarse los sentimientos de cualquier usuario típico. En
ese país, por pocos dólares se pueden obtener bases de datos con más de
un millón de usuarios, y cualquier individuo puede conseguir un paquete
de software con las bases incluidas, listos para enviar sus propios
anuncios al mundo.
Una consecuencia indirecta de esto, y que aumenta la frustración de
millones de internautas en Rusia, es que cada vez más servidores en el
mundo entero, están filtrando direcciones con dominios .RU, o que
simplemente provengan de redes rusas. Cualquier correo que sea enviado
por usuarios rusos, generalmente es desechado automáticamente, sin
ninguna notificación al emisor a al remitente.
De allí a creer que el asesinato de Vardan Kushnir está relacionado con
sus actividades, puede ser algo previsible, y muy creíble para los
rusos, aun cuando la mayoría sabe que el envío de spam, no se detendrá
con la muerte del más grande y conocido spammer de ese país.
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