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‘Grand Theft Auto’, fuera de juego Imprimir E-Mail
La retirada del popular juego de video Grand Theft Auto de buena parte de las grandes tiendas a causa de su contenido pornográfico "escondido" podría traer consigo cambios para esta multimillonaria industria.

Para muchos, las imágenes sexuales en cuestión son consideradas blandas, si se les compara con la violencia desmedida y gratuita que desprende un video-juego que, por lo demás, con cerca de seis millones de copias vendidas desde que salió al mercado en octubre de 2004, es inmensamente popular.

Aunque la vigilancia de estas cuestiones le suele corresponder a instituciones afines al Partido Republicano, en esta ocasión ha sido la senadora demócrata por Nueva York, Hillary Rodham Clinton, quien ha emprendido la cruzada contra el título.

La ex primera dama envió una carta a la Comisión Federal de Comercio (FCC) en la que pedía que se volviera a clasificar el juego, lo que consiguió pocos días después.

Su clasificación de "sólo para adultos" —mayores de 18 años— le ha valido a Grand Theft Auto: San Andreas quedarse fuera de juego en grandes tiendas por departamentos como Wal-Mart, Target, Best Buy o Circuit City.

RockStar Games, la compañía fabricante (una unidad de Take-Two Interactive), frenó la producción y dijo que tendría lista una nueva versión dentro de entre seis u ocho semanas, pero algunos comercios como Wal-Mart y Best Buy adelantaron que aun así es posible que no reincorporen el juego a sus estanterías. En California, Take-Two tiene oficinas en San Diego, San Francisco y Westlake Village.

Se trata de la primera vez en años que el grupo que se encarga de establecer estas categorías cambia la clasificación de un juego que ya está en el mercado, dijo Patricia Vance, presidenta del Entertainment Software Rating Board.

Lo ocurrido podría tener repercusiones para una industria que durante mucho tiempo se ha resistido a cualquier tipo de regulación externa para codificar o restringir la venta de títulos violentos.

Este capítulo pone de manifiesto, además, la inconsistencia de las clasificaciones que pasan por alto el grado de violencia de los títulos.


 
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