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El
área comercial es uno de los aspectos emblemáticos de este coloso,
habiendo implementado estrategias capaces de llevar la marca a la cima absoluta,
y de mantenerla allí. La historia de Microsoft tiene momentos emblemáticos,
períodos en los que se apostó todo por un proyecto, fechas que
brillaron por el impacto de los lanzamientos de sus desarrollos, así
como también momentos en los que todo el reinado se cuestionaba por sus
estrategias monopólicas. A raíz de esto último, surge la
necesidad de debatir brevemente el papel de Microsoft en el mercado. José
escribe un informe para su trabajo desde el procesador de texto Word, que corre
cómodamente bajo el sistema operativo Windows XP. A un lado tiene abiertas
dos ventanas de Internet Explorer, para verificar y buscar datos que ayuden
en su investigación. También, muy cerca, está activo MSN
Messenger, en caso de que alguien quiera contactarlo, ya sea vía correo
electrónico, con una cuenta de Hotmail, o simplemente iniciando una conversación.
Ahora José espera unos minutos... Windows Update está instalando
correcciones en el SO. Y mientras todo esto ocurre, escucha una selección
de temas de música a través del reproductor multimedia RealPlayer.
José es un usuario Microsoft sin darse cuenta, y es que la PC que está
usando la compró hace dos días atrás y aún no ha
tenido tiempo de migrar las aplicaciones y documentos de la antigua máquina.
Ya sea bueno o malo, hay aspectos claros sobre esta pauta que viven a diario
por un lado los usuarios, y por otro los fabricantes.
Se aprecia el poder de Microsoft, la gran cantidad de
campos sobre los que trabaja y domina. Entonces, por un lado se deben aplaudir
sus creaciones, a pesar de que suelen caracterizarse por poseer errores de programación
que provocan vulnerabilidades de seguridad. Microsoft se hace presente en cada
espacio tecnológico, y ha hecho de la computación un entorno amigable
para el usuario inexperto, llevando la PC al uso masivo.
Sin embargo, en su afán por llegar y mantenerse
como la elección principal en todos los entornos que se propone, la compañía
hace uso de su amplio poderío. La integración de sus productos
no da cabida, en muchos casos, a aplicaciones alternativas, y ello ha sido tema
de debate durante años. Incluso, la Comisión Europea trató
y cuestionó el papel que juega la empresa en marzo del año pasado,
condenándola a pagar cerca de 500 millones de euros. Con esto, el debate
no se ha cerrado, sino que ha avanzado, sólo un poco, hacia la otra esquina.
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