Hoy se cumplen 10 años del lanzamiento de Windows 95, el sistema operativo que supuso el despegue definitivo de Microsoft.
Redmond (EE.UU.) (dpa) Al fin y al cabo, el presidente del consorcio
informático, Bill Gates, había anunciado ya en 1983 que el críptico
sistema operativo MS-DOS de Microsoft de la primera generación de
computadoras personales sería reemplazado por un "Windows" moderno e
iconográfico.
Mientras Microsoft avanzaba apenas a pequeños pasos, Apple ya había
demostrado desde hacía rato con su Macintosh cómo se podían crear
sistemas operativos fáciles de manejar.
Doce años más tarde, tras algunas más o menos exitosas versiones
intermedias de Windows, también Microsoft alcanzó ese nivel: acompañado
por una estrategia de mercadeo hasta el momento sin igual, Bill Gates
presentó el 24 de agosto de 1995 el sistema con el que Microsoft
alcanzaría en los años siguientes su posición de líder inalcanzable en
la industria de los ordenadores personales.
"Medio mundo está como loco", se maravillaba entonces la publicación
especializada en computación "ct". "Ya sea en la radio, en la
televisión o en los diarios, nadie puede abstraerse de los aparentes
encantos de Windows 95", sentenciaba.
Microsoft pagó supuestamente 12 millones de dólares sólo para utilizar
la canción de los Rolling Stones "Start Me Up" para su campaña
promocional. A la presentación de este software fueron invitadas 2.500
personas al campus de Microsoft en Redmond (estado de Washington),
entre ellas el astro televisivo Jay Leno. En Gran Bretaña el gigante
informático compró, con ocasión del lanzamiento del Windows 95, la
edición completa del "London Times".
El 24 de agosto de 1995 a las 00:00 horas muchos negocios de
computación en Estados Unidos se sumaron de la "fiebre de medianoche",
abriendo sus puertas para vender los primeros paquetes de diskettes y
CDs con el sistema Windows 95.
La televisión local en Seattle (Washington) mostró incluso a un joven
que adquirió en un negocio "CompUSA" el nuevo sistema operativo, a
pesar de no tener ordenador en su casa. "Simplemente tenía que
comprarlo. Está tan de moda", sentenció el joven frente al perplejo
entrevistador de la emisora.
La fiebre del Windows 95 era contagiosa: sólo en las primeras siete
semanas Microsoft vendió siete millones de ejemplares. Hoy en día,
alrededor del 95 por ciento de las computadoras personales utilizan
Windows.
Steve Ballmer, quien dirige desde enero de 2000 como CEO el consorcio
Microsoft, recuerda el ánimo de hace 10 años: "Todos se encontraban
total y absolutamente extasiados. Todavía no se hablaba de Internet.
Toda la acción se centraba en el cliente", dijo Ballmer en una
entrevista reciente con la publicación especializada norteamericana
"CNet".
"Este sistema operativo tenía algo para ofrecerles tanto a quienes
desarrollaban hardware como software. Varios hechos confluyeron para
que la presentación del producto fuera mucho más espectacular que el
producto en sí", sentenció.
Con Windows 95, Microsoft le dio un importante impulso a la industria
del hardware, ya que las crecientes demandas de software para
ordenadores personales hicieron subir las ventas de los fabricantes de
microprocesadores y computadoras.
Al mismo tiempo, Microsoft impulsó a los desarrolladores de la
industria del software a crear programas de 32 bits para Windows. El
sistema de Microsoft no sólo traía una nueva carátula gráfica, sino que
también ofrecía por primera vez juegos y herramientas multimedia.
De esta forma, la PC no sólo podía ser utilizada como artefacto de oficina, sino también como juguete.
Sin embargo, Bill Gates y su equipo pasaron completamente por alto en
1995 una importante tendencia: Windows 95 se ofrecía todavía sin todas
las funciones para Internet. Los cofundadores de Microsoft aún creían
por entonces que con su servicio online MSN podrían duplicar la apuesta
en la web.
Sólo cuando Netscape arrasó el mercado con su explorador, Gates
despertó y terminó aplastando a su nuevo competidor en una pelea sucia.
Otro déficit de Windows 95 demostró ser su seguridad, con demasiados
agujeros, problema que Microsoft, incluso en sus versiones posteriores
de Windows, todavía no ha logrado controlar de forma contundente.
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