Hay miles, que digo, millones de páginas en la red
Internet. Puede aplicar el principio de Pareto: el 80 por ciento de las
visitas las recibe el 20 por ciento de las páginas. ¿Lógico? Sí. Hay
una gran cantidad y variedad de sitios que nadie visita. ¿Por qué? No
ofrecen nada interesante, están mal hechos, les falta estilo, no tienen
sustancia y un gran y largo etcétera. En varias ocasiones recibo por
correo las siguientes preguntas, "¿qué me recomienda para hacer un
sitio?" ó "me interesa poner una página en Internet, ¿cómo la hago?".
La
primer respuesta que invariablemente ofrezco es: si tienes contenido de
interés, todo lo que sea diseño, programación, el temido "lenguaje"
HTML (que es como están hechas por dentro las páginas) y otros detalles
más pasan a segundo término. El contenido puede ser dirigido a un
público en específico, lo que se conoce como "de nicho", o bien,
información general. Dentro de las grandes firmas y empresas,
normalmente se tiene un departamento de páginas web quien se encarga de
elaborar todo a la medida. Un grupo multidisciplinario le da vida a los
"grandes" sitios y, claro, tiene un costo considerable. En otros casos,
las firmas contratan a una empresa externa que se encargará de hacer
todo esto. Ambas soluciones funcionan pero, ¿qué pasa si mi empresa soy
yo sólo o un grupo de tres o cuatro personas? ¿Qué sucede cuando no es
una empresa la interesada, sino un particular? Para eso existen
opciones y una que he estado analizado -y utilizando- recientemente se
conoce genéricamente como CMS en inglés (Content Management System) o
sistema de gestión del contenido en algún tipo de español. Pero,
traducciones aparte, ¿de qué se trata un CMS?
Precisamente,
estos programas que operan en la propia red, lo que generan son las
páginas que finalmente consultará el visitante al sitio. Existen
ofertas de productos CMS que rondan en los miles de dólares y para
poder usarlos es necesario tomar cursos especializados. Esas ofertas,
imagino, deberán ser demasiado poderosas y "escalables", esto quiere
decir que pueden surtir desde 10 hasta 10 millones de páginas. Para
esos productos hay ciertos clientes que necesitan al proveedor detrás
de ellos, alguien a quien reclamarle cuando algo no resulta como se
planeó.
Para el resto de los interesados en ofrecer algún tipo
de contenido en la red, usando un sistema más o menos sofisticado, pero
que entra en la definición de CMS, existe una opción que se llama
Mambo. ¿De dónde salió el nombre? Ni idea, pero el producto es
realmente interesante. Lo acabo de instalar en un par de sitios de
prueba, de hecho, cuando se contrata el servicio de hospedaje de
páginas (hosting) con muchos proveedores, lo ofrecen como una opción
dentro de los "paquetes" que se incluyen por la renta mensual. Con
Mambo instalado, se obtiene un sitio en cuestión de segundos, sólo
falta meterle el contenido y modificarlo para que se ajuste a las
necesidades que tenemos en mente.
¿Qué sitios pueden crearse con
Mambo? Casi de todo tipo. Desde agentes de bienes raíces hasta
periodistas pueden beneficiarse de este producto. La forma de "subir" o
colocar información es más o menos sencilla, el "curso" consiste en
leer los manuales en la propia página y siempre se ofrece la opción de
"probar" el contenido que estamos a punto de publicar para ver si
realmente es lo que queremos. El usuario que se interese por publicar
contenido en la red, de forma constante, se verá beneficiado con un CMS
y Mambo es uno de ellos. Con el tiempo y el uso del producto, se verá
familiarizado y en un par de meses lo dominará como el procesador de
palabras. Todo es "en línea", es decir, a través de un módulo que se
llama "Administrador", se cambia, modifica y coloca el contenido d el
sitio: noticias, artículos, encuestas, fotos, mensajes, en fin, como no
hay una estructura inicial fija, la capacidad de adaptación es
directamente proporcional a la habilidad del usuario.
Ahora
bien, suena interesante esto del Mambo, pero, ¿cuánto cuesta? Cero. El
software es ofrecido bajo el concepto de Open Source, que quiere decir
"código abierto", por lo que el costo de la licencia es cero pesos.
Cualquier persona puede descargarlo del sitio (www.mamboserver.com) y
usarlo. Lo más recomendable es, si ya tiene un servicio de hospedaje de
páginas, solicitar la instalación al proveedor, que en muchos casos, lo
tiene listo pero no lo ofrece o está ahí olvidado en medio de decenas
de opciones. Yo lo acabo de usar para un proyecto y funcionó bastante
bien. Si tiene cualquier tipo de contenido que ofrecer, Mambo es una
buena opción y es gratuito.
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