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Las operadoras de telefonía móvil han logrado
situarse de nuevo, y sin gran esfuerzo, en el punto de mira; éxito
donde los haya teniendo en cuenta la dedicación en la que actualmente
se centra la mayor parte de la población española: descansar y
disfrutar de los placeres veraniegos.
Pues
bien, las tres compañías más emblemáticas de nuestro sector TIC han
sufrido, o por lo menos deberían, una última denuncia por parte de los
consumidores. El caso es que aquellos comunicados que todos recibíamos
y en los que se nos animaba a tomar en serio atractivas rebajas en los
precios de las llamadas, resulta ser todo lo contrario. Si es que, como
se dice popularmente, no hay nada como vender por vender, siempre en
compañía de la publicidad y el marketing adecuados, esos aliados
inconfundibles de cualquier negocio que se preste.
Sin embargo,
en esta ocasión, como en otras anteriores si la memoria no nos falla,
va a ser la publicidad engañosa la que se lleve la palma; de hecho, la
demanda que se ha llevado a cabo se basa en tarifas escondidas, en
condiciones "muy particulares" y, en fin, en promociones no del todo
exactas. Por explicarlo de alguna manera.
Concretamente, la
organización denunciante señala la "letra pequeña" de los folletos de
información como principal causa del altercado aunque, no obstante, no
es la primera vez ni mucho menos, que las mismas empresas de
telecomunicaciones se ven en el mismo aprieto no ya sólo por una
información más que escasa, sino por otras actividades muy
relacionadas: cobrar por atender al cliente, números de información
telefónica acompañados de precios astronómicos, problemas a la hora de
darse de baja en el contrato firmado...
Ahora, eso sí, si el
objetivo de la estrategia de marketing es llamar la atención del
consumidor, de verdad que lo están consiguiendo. Lamentablemente, de
una forma en la que la confianza se nota por su ausencia y en la que el
hastío y la vergüenza pululan a sus anchas.
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