Es el primer teléfono que se toma la fotografía en serio. El N90 de Nokia presume de resolución—2megapíxeles— y de lente.
Nueve de
cada diez imágenes digitales no se disparan con una cámara de fotos,
sino con un teléfono móvil. Sin embargo, ninguna de esas nueve imágenes
puede presumir de tener una calidad similar a la que se obtiene con la
cámara de fotos digital. No es un problema exclusivo de la resolución,
sino de calidad de la lente, el tamaño del CCD y otras características
que, hoy por hoy, son muy difíciles de implementar en un dispositivo
que, por naturaleza, tiene que ser muy compacto. Nokia, sin
embargo, ha dado un paso de gigante con el N90. No sólo es capaz de
tomar fotografías de dos megapíxeles, sino que además presume de una
potente óptica Carl Zeiss con autofoco, situada en la parte superior
del teléfono y que puede usarse también para la grabación de vídeo,
gracias a las diversas orientaciones que pueden tomar la pantalla y el
objetivo. El resultado es realmente sorprendente, superior al que se
obtiene con otros teléfonos equipados con cámaras de dos megapíxeles y
bastante similar al que se puede esperar de una cámara digital básica. Es,
además, un teléfono Symbian Serie 60, y por tanto puede funcionar como
un asistente avanzado capaz de sincronizarse con el PC de sobremesa. Aunque
el modelo analizado por Ariadna se encontraba aún en fase de
desarrollo, se puede observar el énfasis que ha puesto Nokia en
potenciar todo lo relacionado con la imagen, desde el navegador de la
galería de fotos hasta las dos excelentes pantallas TFT.Tiene dos, una
externa y otra interna, y las dos son realmente impresionantes, con
gran nivel de detalle y colores y brillo excepcionales. El
precio a pagar por un teléfono tan avanzado, sin embargo, puede
resultar excesivo para los amantes de lo pequeño. El N90 tiene unas
dimensiones considerables y un peso superior al de otros teléfonos de
Nokia con Serie 60, hasta un punto que puede resultar algo incómodo. La
batería, por supuesto, es su talón de Aquiles. Abusar del modo
vídeo y el modo cámara puede acabar con las reservas de energía en unas
pocas horas. El flash incorporado, además, no está a la altura del
resto de los componentes de la cámara. Salvando esos tres
detalles, este híbrido es la mejor apuesta para los que quieren grabar
vídeos, sacar fotografías y realizar llamadas con un único dispositivo,
y sin duda el camino a seguir para los fabricantes que quieran presumir
de un teléfono que realmente pueda sacar fotos que no dé vergüenza
incluir en el álbum de la familia.
TARJETAS DE MEMORIA. Utiliza tarjetas de memoria MultiMedia
Card de formato reducido, similar a las que usan otros teléfonos Nokia
de la serie 60. Hay adaptadores para poder convertirlas en tarjetas MMC
de tamaño normal.
COMBINACIONES. Para activar el modo cámara —tanto de vídeo como
de fotos— hay que girar la lente de la cámara. La pantalla puede
fijarse también en diversas posiciones.
CARGADOR. Nokia dice adiós a los cargadores que han acompañado a
sus móviles durante años. La clavija de los nuevos teléfonos es más
pequeña. Un adaptador permite usar el antiguo.
COMO UNA CÁMARA. Gracias al botón de disparo situado en el
lateral y el joystick de cinco direcciones se puede usar el N90 como
una cámara. Sólo hay que girar la lente 90 grados y mirar por la
pantalla externa.
GRANDE. Debido a la lente de la cámara —que también encierra un
buen altavoz— el N90 tiene un tamaño bastante considerable. Puede
llegar a ser incómodo para escribir con una sola mano.
PANTALLA. Sin duda uno de los puntos fuertes del teléfono. la
pantalla interna es de lo mejor que puede encontrarse en telefonía
móvil. Alta resolución, colores vivos y un nivel de brillo excelente.
TECLADO. Nokia ha vuelto a confiar en el formato bisagra para
conseguir un móvil con una gran pantalla, pero que no renuncia a un
teclado amplio y bastante cómodo. Lástima que el peso lo traicione.
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