En Noviembre Amena dejará de
existir como marca comercial para pasar a denominarse Orange. De esta
forma France Telecom aumenta su número global de clientes en 12
millones de usuarios nuevos.
Amena, la filial de móviles del grupo Auna vendida
en un 80% a France Telecom, perderá su actual denominación comercial y
en breve plazo pasará a llamarse Orange. Después de siete años en el
mercado y de innumerables campañas de publicidad a las que el grupo de
telecomunicaciones ha destinado sustanciosos recursos financieros, su
fin es próximo.
El presidente de France Telecom, Didier Lombrad, anunció ayer en Madrid
que una de las primeras decisiones que adoptará el consejo de
administración será modificar el nombre de la operadora, cuyos activos
quedarán integrados bajo el paraguas de Orange, la filial de móviles
del grupo galo instalada en 16 países.
Al margen del cambio de nombre, el objetivo prioritario de France
Telecom se centra en que Amena se integre cuanto antes en Orange, de
forma que el nuevo operador comience su nueva singladura a mediados de
noviembre.
En su primera comparecencia pública en España desde que fue nombrado
presidente de la multinacional francesa, Lombard dejó claro que contará
con el equipo de Amena, «decidimos por las capacidades del directivo y
no por su nacionalidad», y para refrendarlo anunció que su presidente,
Luis Alberto Salazar Simpson, había aceptado presidir France Telecom
España, el «holding» que agrupará todos sus negocios peninsulares.
No habrá ajustes de plantilla
Sobre el futuro de Belarmino García, director general de Amena, no
quiso pronunciarse abiertamente hasta cerrar en las próximas semanas la
composición definitiva del cuadro directivo. Parece claro que Antonio
Anguita, director general de France Telecom España y principal artífice
de la expansión de la sociedad en nuestro país, jugará un papel
destacado en el nuevo organigrama. Lombard también lanzó un mensaje
tranquilizador a los 1.700 empleados de Amena, al confirmar que no
habrá ajustes de plantilla «porque éste es un negocio de crecimiento
sostenido».
En relación al 20% del capital de Amena que obra en manos de trece
cajas de ahorros y distintos inversores institucionales, Lombard
precisó su deseo de que prosigan en el nuevo proyecto empresarial,
aunque dijo que era un tema que no le preocupaba.
Tras calificar la compra de Amena como «un proyecto industrial» en el
que el Gobierno español no ha intervenido, Lombard precisó que «queda
mucho trabajo en innovación, en crear canales de banda ancha y
servicios de valor añadido».
El nuevo propietario de Amena estuvo acompañado en todo momento por los
consejeros delegados del Santander, Alfredo Sáenz; Endesa, Rafael
Miranda, y Unión Fenosa, Honorato López Isla, los tres socios de
referencia de la compañía que mantienen distintas visiones sobre la
marcha que sigue la venta de Auna Cable a Ono.
Así, Alfredo Sáenz volvió a reiterar que la operación se encuentra muy
avanzada y podría materializarse en las próximas horas. Sin embargo,
López Isla matizó que «para vender y comprar hay que pagar», dejando la
puerta abierta a posibles tensiones internas sobre el precio anunciado
por el Santander y cifrado en 2.200 millones de euros.
En línea con López Isla, el presidente de Unión Fenosa, Antonio
Basagoiti, aseguró ayer que la eléctrica mantendrá su participación en
Auna hasta que algún comprador esté dispuesto a pagar «un precio
mínimo». Por ello, Basagoiti aclaró que seguirán manteniendo el negocio
del cable que no han vendido a France Telecom, «porque preferimos
seguir solos antes que venderlo en una cifra menor» a la que cualquier
comprador esté dispuesto a pagar. Sobre un posible acuerdo de venta con
la cableoperadora Ono, el presidente de Unión Fenosa negó la existencia
de un pacto cerrado.
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