Santander, Endesa y Unión Fenosa han logrado
colocar finalmente a la joya del grupo Auna; su filial de telefonía
móvil. Hoy harán oficial la venta de Amena a la telefónica gala France
Télécom por 10.600 millones, un precio sensiblemente superior al
ofertado por los fondos de capital riesgo. La venta del negocio fijo
está encarrilada y Ono se perfila como claro comprador.
La entrada en escena de France Télécom, adelantada por Cinco Días el
lunes, ha resultado decisiva. Los accionistas de Auna y la dirección de
la operadora gala han llegado a un completo acuerdo sobre la compra de
Amena en menos de diez días. La compañía francesa cerró ayer la
operación de adquisición del negocio móvil del segundo operador español
de telecomunicaciones por un precio de 10.600 millones de euros. La
propuesta contempla pagar prácticamente la mitad en metálico y el resto
en acciones, según las fuentes consultadas.
Con toda probabilidad el acuerdo se hará oficial hoy en un acto al
que podría acudir el presidente de la compañía francesa, Didier
Lombard, quien ya estuvo en Madrid la semana pasada para entrevistarse
con el ministro de Industria español, José Montilla, y directivos del
Banco Santander.
El precio pactado se sitúa por encima del ofrecido en firme por los
dos consorcios de capital riesgo liderados por KKR y Carlyle. La
primera, que había pujado por la totalidad de Auna, estaba dispuesta a
pagar entre 12.000 y 12.500 millones. La segunda, que optaba únicamente
por Amena, pujó por una cifra cercana a 12.000 millones, sumando su
oferta a la de Ono.
Los 10.600 millones que ofrece France Télécom sumados a la cantidad
de unos 2.600 millones que propone el cableoperador presidido por
Eugenio Galdón, y que probablemente se hará con este negocio, suman un
total de 13.200 millones. Esta cifra satisface a los accionistas, que
habían declarado reiteradamente que sólo estaban dispuestos a vender el
grupo por encima de los 12.500 millones. Este diario ha calculado que,
si el precio finalmente pagado por el grupo se sitúa por encima de
13.000 millones, Endesa logrará unas plusvalías en torno a 1.800
millones, el Santander de 620 y Fenosa de unos 860 millones. Más de
3.000 millones en total.
Ninguno de los accionistas quiso ayer hacer declaraciones alegando
'compromisos de confidencialidad'. La operación ha contado con el
asesoramiento de Merrill Lynch para los propietarios de Auna, Société
Générale para el Estado Francés, BNP Paribas para France Télécom
Francia y Noqca Partners (propiedad de Emilio Novela y Jorge Calvet) a
France Télécom España.
Con esta compra la operadora francesa da un salto de gigante en su
pretensión de convertirse en un jugador integral de telecomunicaciones
en el mercado español, con capacidad real para competir con Telefónica.
Amena, que previsiblemente cambiará su nombre por Orange (filial móvil
del operador francés), quedará alineada en la estrategia global de
ésta, y se coordinará con Uni2 y Wanadoo, las filiales en España para
los negocios de telefonía fija e Internet. En el sector no se descarta
que France Télécom también pueda establecer algún tipo de alianza con
el nuevo operador de cable que nazca tras la venta del negocio de
telefonía fija de Auna.
Algunos de los competidores españoles de Auna mostraron ayer su
disconformidad con la venta, argumentando que France Télécom es una
empresa con casi un 34,9% de capital público. Las acciones de France
Télécom en la Bolsa de París cayeron ayer un 0,77% al pasar de los
24,53 euros por título a 24,34 euros. Por su parte, la eléctrica Unión
Fenosa lideró las subidas del Ibex al ganar el 1,73%.
Los socios, con derecho a negociar ofertas paralelas
Los socios de Auna dejaron muy claro en los contratos que
firmaron con las firmas de capital riesgo que se reservaban el derecho
a negociar ofertas paralelas al margen del proceso formal, según la
redacción de las cláusulas a la que ha tenido acceso Cinco Días. Los
fondos de capital riesgo no tenían, por tanto, ninguna exclusividad
frente a la entrada en la puja de entidades como France Télécom,
incluso si ésta se producía en plazos diferentes al calendario
inicialmente previsto, según constaba expresamente en los documentos
del proceso de venta.
Una de las condiciones admitidas por las
firmas de capital riesgo señalaba literalmente lo siguiente: 'Los
accionistas de Auna se reservan el derecho -a su completa discreción y
sin incurrir en responsabilidad- a modificar o poner fin al proceso en
cualquier momento; a rechazar alguna o todas las ofertas; a terminar
las negociaciones y discusiones con uno o todos los potenciales
compradores en cualquier momento y por cualquier razón, sin estar
obligados a dar explicaciones al respecto, así como el derecho a
negociar con cualquier otra parte de un modo y en unos plazos
diferentes a los reseñados en la carta' que regula el proceso de venta.
Los socios podían así tanto dar marcha atrás como invitar a nuevos
oferentes.
Fuentes que participan en la operación mostraban ayer
su sorpresa ante ciertas críticas formuladas y les restaban importancia
atribuyéndolas al desconocimiento de las condiciones del proceso.
'Algunas críticas parecen un calentón por haber estado despistados con
cómo evolucionaba la situación y las ofertas o por no haber conseguido
ganar en la puja', señalaban fuentes del mercado conocedoras de la
operación.
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