Telefónica Móviles avisó de que este año
sacrificaría el resultado neto para cimentar el crecimiento, y lo está
cumpliendo. La operadora ha presentado en el primer trimestre una
subida histórica en los ingresos, pero la fuerte competencia daña la
rentabilidad y el beneficio neto.
La estrategia de la operadora presidida por Antonio Viana-Baptista
es clara y no se trata de una apuesta a corto plazo. Para hacerse un
hueco del tamaño que Telefónica Móviles desea en Latinoamérica y
preservar el que tiene en España hay que empeñar recursos comerciales y
financieros, y eso es lo que se está haciendo.
Si la apuesta sale bien, los esfuerzos comenzarán a rentabilizarse a
medio plazo. Pero a corto hay que sacrificarse. Ése es el mensaje y por
ahora el mercado lo está respaldando, puesto que ayer la compañía subió
el 2,97%, lo que supuso la tercera mayor revalorización de las 35
compañías que componen el Ibex.
La parte positiva y la que más valoró la Bolsa es el crecimiento.
Los ingresos de Telefónica Móviles se dispararon un 39,3% y el número
de clientes se elevó a 81,4 millones gracias a la adquisición de las
filiales de Bellsouth. Descontando el efecto de la compra, la
facturación hubiera subido un 13,8%, lo que demuestra la salud de las
operaciones en Latinoamérica con o sin adquisición, ya que la filial
española aportó sólo un crecimiento del 6,1%.
Esta pujanza del Nuevo Continente tiene su mejor reflejo en el
reparto de clientes e ingresos por zonas. España ha rebajado su peso y
aporta ya sólo el 23% de los usuarios gestionados -era el 37% hace un
año- y el 56% de las ventas -el 74% a finales de marzo de 2004-.
Lo bueno de los resultados, por tanto, ha estado en los ingresos y
los clientes; lo menos bueno es lo que viene detrás. Para captar
usuarios nuevos, fidelizar los que ya se tenía y conseguir que
consumieran más, Telefónica Móviles ha puesto en marcha la maquinaria
del coste. Los gastos por operaciones se disparan casi un 60% y dejan
huella en el Ebitda, que reduce el crecimiento hasta el 19,1%.
Aun así, esta cifra demuestra una elevada fortaleza operativa, pero
esconde dos debilidades. La primera es que de forma orgánica
-descontando adquisiciones- el alza del Ebitda se quedaría sólo en el
1,1%. La segunda, que el resultado bruto de explotación de Telefónica
Móviles España cae, un 0,3%, lo que demuestra que el impacto de la
competencia es muy fuerte y no sólo en Latinoamérica. Para la
operadora, la importancia de la filial nacional en este punto de la
cuenta de resultados es vital, porque todavía representa el 74% del
Ebitda total del grupo.
En cualquier caso, para llegar a una caída del beneficio del 3,6%
desde alzas de dos dígitos en Ebitda e ingresos tienen que combinarse
otros aspectos ajenos a la fuerte competencia. Así ha sido. Uno de
ellos es la amortización acelerada que ha hecho Telefónica Móviles de
determinados activos o licencias de las 11 compañías adquiridas en el
último año. Otro lastre han sido los resultados financieros, que se
disparan por el efecto del tipo de cambio en los préstamos intragrupo,
que el año pasado no computaban.
Ganado el recurso contra la CMT por los precios
Telefónica Móviles ha incluido una buena noticia en su
informe de resultados, aunque no tiene que ver con los ingresos o los
beneficios. La operadora ha ganado en la Audiencia Nacional un recurso
interpuesto contra la decisión de la Comisión del Mercado de las
Telecomunicaciones (CMT) de forzar una rebaja del 17,3% en sus precios
de terminación de llamadas.
La CMT ha apelado en casación la
sentencia y también lo ha hecho Amena. Fuentes jurídicas consultadas,
sin embargo, consideran que Telefónica Móviles tiene pocas
posibilidades de paralizar la rebaja de precios y dar marcha atrás. Su
argumentación se basaba en un defecto de forma de la decisión de la CMT
y no de fondo, así que los resultados prácticos del proceso pueden ser,
al final, inapreciables.
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