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Pregunta. Usted es de Madrid pero tomó impulso profesional en Valencia.
Respuesta. Sí, Valencia ha estado en la mitad de todo lo que he
hecho. A finales de 1998 estaba dejando la compañía en la que trabajaba
en los Estados Unidos y tratando de montar mi propia compañía como
emprendedor. En España todavía no existían fondos de capital riesgo ni
entusiasmo por invertir en compañías de nueva creación. Sólo había
pequeños centros de interés, como el First Tuesday de Valencia, al que
me dirigí.
P. ¿En qué consistía el proyecto que presentó?
R. Fue la compañía MyAlert, que consiste en información y
contenidos hacia el teléfono móvil. MyAlert consiguió mucha
financiación a través del First Tuesday y en 2001 se fusionó con una
compañía italiana, Buongiorno, y en 2003, a través de la compra de una
compañía en bolsa, MyAlert-Buongiorno pasó a llamarse
Buongiorno-Vitaminic, de la que soy vicepresidente no ejecutivo.
P. ¿Cuál es la sustancia de MyAlert?
R. Quería dar servicios personalizados en el teléfono móvil. En
aquel momento sólo se daban en Internet. Ahora todo el mundo sabe de lo
que hablamos, pero entonces era algo novedoso. Entonces no se podía ni
cobrar a los usuarios finales porque los operadores no lo permitían.
Ahora hay todo un negocio que han aprendido los operadores permitiendo
poner a terceros contenidos de tonos de música, logos,... En 1999
construimos la compañía al mismo tiempo que desarrollábamos la
industria. La idea inicial era que desde el teléfono móvil se pudieran
seguir las inversiones, las noticias,...
P. España no estaba madura para esa propuesta.
R. No lo estaba nadie. Los pioneros en el mundo fueron MyAlert y alguna compañía en Finlandia e Inglaterra.
P. Luego se fue a Florida.
R. Sí, cuando se formó Buongiorno-Vitaminic. Decidí tomarme un
año sabático para cambiar de ambiente y pensar en cosas nuevas. El
resultado fue la nueva compañía que he fundado en Estados Unidos, Berg
Networks, que quiere dar un paso más en servicios al teléfono móvil,
basado en comunidades.
P. ¿Cuál es la singularidad?
R. Por una parte, son mejores servicios de comunicación y
mensajería dentro de grupos de usuarios, más eficientes y más baratos.
Y por la otra, propongo lo que hacen todos los grupos de amigos y
familiares: intercambiar los contenidos que uno tiene de una forma más
eficiente, sin que resulte carísimo y sin tener que comprarse un
teléfono apropiado. Con Berggi, mi nuevo sistema, se pueden
intercambiar fotos de un modo más sencillo y mucho más barato. Mi
visión es que el móvil va a sufrir lo mismo que internet.
P. ¿Cómo funciona?
R. Hasta ahora nadie ha utilizado prácticamente para nada
Internet en el teléfono móvil. Lo que hago es utilizarlo de verdad. El
usuario no se da ni cuenta porque le hemos puesto una interfaz muy
sencilla. El software que ponemos en el teléfono intercambia mensajes, mails, fotos,... a través de Internet móvil, que es mucho más barato que los SMS o los MMS.
P. ¿Cuánto de barato?
R. Un SMS de España a Italia cuesta un euro; a través de Berggi, costaría un céntimo. Internet desintermedia y rompe las tarifas.
P. Lo va a experimentar en Valencia.
R. Sí, en la Universidad Politécnica de Valencia, a través del
MIT-UPV Exchange. Vamos a experimentarlo en cien universitarios para
mejorar la comunicación entre ellos. Vamos a estudiar cómo evoluciona
una red social desde el principio.
EN DOS TRAZOS
Jorge Mata (Madrid, 1963) vive a caballo de España, Estados Unidos,
Italia e Inglaterra, y su obsesión es cambiar la forma en que se hacen
las cosas en los teléfonos móviles. Piensa que aunque algo han cambiado
estamos todavía al comienzo y todavía no apuramos todas sus
prestaciones. En 1999 presentó un raro proyecto al First Tuesday de
Valencia que años después sería un servicio muy habitual: las alertas.
El éxito de MyAlert le facilitó ingeniar otros sistemas, como el
novedoso Berggi, que se probará en Valencia y que permite a las redes
sociales, con el móvil y a través de Internet, intercambiar mensajes y
fotos de un modo más barato.
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