¿Quien no tiene teléfono móvil? Pero, ¿es un teléfono móvil o reproductor-cámara-agenda-navegador y sabe Dios que cosas más?
Cada vez me encuentro con más comentarios acerca de la demanda de
teléfonos que sean solo teléfonos (ver Un
Teléfono Móvil que Sólo es Teléfono Móvil). Sea por un
sencillo motivo de coste del terminal, o por el deseo de que su tamaño
sea lo más reducido posible, o incluso porque la batería tenga la mayor
duración posible sin que ninguna capacidad multicolor y tecnoadictiva
la consuma.
Sin embargo, la oferta del mercado empuja constantemente en el sentido
contrario. Colorines, megapixels, megabytes o megaherzios. GPS,
streaming o tarifa plana. Y dentro de poco, seguro que antes de que nos
demos ni cuenta, ver la TV en el teléfono.
¿Estas seguro que me van a intentar convencer de que ver la tele en el
teléfono me va a servir de algo? Seguro no. Segurísimo. Lo que no se yo
es cuánta gente va realmente a utilizar esta posibilidad, igual que no
sé cuantos se descargan el video de los goles del domingo en su
teléfono. Claro que tampoco me daba a mi buena espina lo de enviar
fotografías mediante MMS, hasta que un amiguete me enseñó su nuevo
teléfono con cámara, y me comentó lo contentos que estaban sus padres
desde que recibían las fotos de las nietas. Despues, las cifras que se
han publicado están demostrando que hay mucha gente como mi amigo. Asi
que estoy dispuesto a dejarme sorprender por cualquier cosa.
De todas formas, con esto de la TV en el móvil, ademas de la capacidad
tecnológica, hace falta tener en cuenta un factor que ultimamente está
apareciendo cada vez que hay una tecnología nueva, o un uso nuevo para
el teléfono móvil: el proveedor de contenidos.
La cosa comenzó con los tonos y logos. Luego fué la navegación wap. Los
operadores nos empezaban a ofrecer contenidos propios, pero cuando se
trataba de ofrecer la última musiquilla de Bisbal, había que recurrir a
quien tuviera los derechos. Para consultar los resultados deportivos,
las noticias de Formula 1, o el jueguecito más adictivo, los operadores
no podían disponer del contenido que pudiera generar la mayor demanda
sin recurrir a sus dueños. Y, desde aqui, se ha desarrollado un negocio
paralelo al propio de la telefonía móvil, que está eclipsando el uso
que veníamos realizando de nuestros aparatos.
The
Feature ha publicado un interesante artículo acerca de cómo deberían
afrontar los operadores móviles los servicios de acceso a
contenidos. Se comenta el hecho curioso que está sucediendo
según el cual los proveedores de contenido están intentando
desarrollar, en las redes de telefonía móvil, el negocio que no han
logrado hacer explotar en Internet. Y los operadores, de forma algo
sorprendente, están dejando que sean los proveedores de contenido
quienes dictan cómo debe evolucionar el servicio que ofrecen a los
clientes, alejándose de un servicio de comunicación, propiamente dicho,
hacia lo que sería más propiamente un servicio de "broadcasting"
(difusión de contenidos, más o menos). Bueno, los proveedores, y los
fabricantes de terminales, pero esto daría para toda una discusión
paralela.
Al fin y al cabo, ¿para que queremos el teléfono móvil? Pues, como
rezaba el eslógan de hace años "lo importante es poder hablar". Bueno,
parece que tambien es importante mandarse mensajitos de texto SMS o
MMS. Asi que lo importante es comunicarse. Comunicarse ¿con quien?
Pues, evidentemente, con las personas. Y también con las máquinas, pero
menos. Y menos aún para jugar, que para eso ya hay otros aparatos, o
para tomar fotografías o video. O para escuchar música, o para
encontrar la ruta más idónea en medio de la selva.
Pero, aunque este argumento suene bien, ¿para que se está utilizando
realmente el teléfono móvil? Segun los datos que publican los
operadores, entre el 80% y el 90% de los ingresos provienen de los
servicios de voz (es decir, de lo que hablamos los clientes), y el
resto, del tráfico de datos. Pero en este tráfico de datos se incluye
el tráfico de mensajes entre personas. De esta manera, aunque no he
podido encontrar datos públicos concretos que nos lo confirmen, sí
parece evidente que el negocio de "medio de difusión" de contenidos,
proporciona un ingreso residual a los operadores. Sin embargo, es
evidente que a los proveedores de contenido la suerte les sonríe en un
sentido mucho más favorable.
No quiero decir con esto que los operadores debieran cerrar la
posibilidad de acceder a los contenidos (al fin y al cabo, por poco
beneficio que se obtenga, bueno será para ellos). Sino que no considero
que la dedicación, el foco de atención y, sin duda alguna, el esfuerzo
inversor y publicitario (Hello, Mister Beckham) que los operadores de
móviles están dedicando a esta faceta, estén alineados con el negocio
que les está reportando. Y, por otra parte, ya que los humanos y
nuestras actividades son por naturaleza limitadas, quizá estén
desatendiendo el negocio que realmente les reporta beneficios. |