Parece que al final no tuvimos el Apple iPhone. Bueno, aunque con el
señor Jobs suelto, uno nunca puede estar seguro de que eso no va a
pasar nunca.
Tal y como recogí en su día el mi artículo ¿Apple
iPhone?, durante mucho tiempo estuvo circulando el rumor de
la posible aparición en el mercado de un teléfono Apple. Este rumor,
desgraciadamente, no se materializó finalmente, sino que dio lugar a un
anuncio por parte de Motorola de que tenía listo un modelo de teléfono
con un cliente iTunes.
Imagino que el uso que he hecho del adverbio "desgraciadamente" en el
párrafo anterior no habrá pasado desapercibido. Y es que, sinceramente,
me encantaría que en alguna ocasión, más pronto que tarde, el señor
Steve Jobs nos sorprendiera con un teléfono de diseño revolucionario,
en la forma y en las capacidades. Personalmente no soy usuario de
ningún aparato de la compañía de la manzana, aunque sí que me generan
envidia (espero que sana) y admiración.
Como he dicho, el resultado de todos los "radio macutos" resultó ser la
colaboración entre Motorola y Apple para desarrollar un
modelo de terminal iTunes, que se anunció en el pasado Cebit,
y cuya presentación en sociedad se esperaba pocas semanas después, en
la Convención de la GSMA, aunque nunca llegó a producirse (la
presentación, no la convención). Las malas lenguas dicen que la
razón de la retirada del producto ha estado en que los operadores de
telefonía móvil estadounidenses presionaron a Motorola para no sacar el
terminal, dado que este permitía la descarga de música desde
el PC, y nunca a través de la red móvil, lo cual podía generar hábitos
en los usuarios nada beneficiosos para las compañías dueñas de las
redes quienes, al fin y al cabo, son las que subvencionan los
terminales, o al menos, los promocionan.
Pero debe haber más. Porque si solo fuese ese motivo, que no niego que
pueda ser cierto, entonces Sony
no habría llegado a comercializar su teléfono Walkman, que
también está pensado para cargarse de música desde el ordenador. De
hecho, aunque ya está disponible UMTS (si bien le falta todavía
extenderse en cobertura, usuarios y servicios), todavía no resulta
razonable (así que no digamos rentable) descargarse un fichero de uno o
dos megabytes empleando una red de telefonía móvil, con lo que, a día
de hoy, esta no parece una situación en la que se le haga la
competencia a los operadores. Y por otra parte el operador podría
desplegar para los usuarios de estos teléfonos algunos servicios del
tipo de alertas sobre nuevas canciones disponibles, ofertas, servicios
combinados o descarga de tonos asociados a tu lista de canciones
favoritas.
Personalmente, me suena más probable y creíble un asunto que, para ser
comprendido, solo necesita cuatro letras: SGAE. En Estados Unidos sería
la RIAA, pero tengo entendido que allí despiertan tanto respeto, por no
decir miedo, como aquí lo hace la Sociedad General de Autores. Estas
sociedades gestoras de derechos de uso son implacables. Como comentaba
en un artículo anterior, en
Francia han llegado a perseguir la aparición de "La Internacional" en
una película... ¡silbándola!. Aquí no se si llegamos a tanto,
pero estoy convencido que solo con que exista un cierto volumen de
canciones desplegadas por los teléfonos móviles es motivo suficiente
para que la SGAE entre con sus cánones bien armados al ataque de los
operadores de telefonía móvil. De manera que estos, mientras no exista
un acuerdo completo acerca del despliegue de DRM (Digital Rights
Management), no pienso que vayan a querer complicarse la vida.
Pero el camino que echaron a andar Apple y Motorola ha abierto nuevas
vías. De hecho, Yahoo
y Nokia han alcanzado un acuerdo para incorporar los servicios de Yahoo
en los terminales Nokia de la serie 60. De esta manera, Nokia
hace más atractivos sus productos y Yahoo consigue enganchar más a sus
usuarios sin la complicación de comercializar su propia línea de
teléfonos, ni tener que invertir en un sistema operativo específico,
como hace Microsoft con la plataforma Smartphone.
Lo que quiero ver es cual va a ser la reacción de los operadores. Al
fin y al cabo, los proveedores de servicios en Internet pueden ser la
mayor amenaza de los operadores móviles en la oferta de servicios de
valor añadido a los clientes. ¿Se opondrán frontalmente para
salvaguardar si negocio, como parece que han hecho frente a iTunes?
¿Permitirán que los proveedores de Internet ofrezcan sus servicios
directamente al cliente de telefonía móvil, hipotecando su propio
desarrollo futuro? ¿Pueden impedirlo o, al menos, ofrecer una
resistencia competitivamente sana? |