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En la antiquísima época arqueana, una forma microscópica de vida colonizó la
lava volcánica.
Científicos de los Estados Unidos, Noruega, Canadá y Sudáfrica, han identificado
lo que se cree sea la evidencia de una de las más primitivas formas de vida, un
hallazgo que podría pesar mucho en las discusiones sobre los orígenes de la
vida.
El equipo, en el que se encuentra un científico de la Institución
Scripps de Oceanografía de la Universidad de California, San Diego, encontró
vida microscópica que colonizó una antigua lava volcánica que data de hace unos
3.500 millones de años, durante una época conocida como Arqueana.
Los hallazgos son comunicados en el número del 23 de abril de la revista
Science. El equipo incluye a Harald Furnes y Neil Banerjee de la Universidad de
Bergen, Noruega, Karlis Muehlenbachs de la Universidad de Alberta, Canadá,
Hubert Staudigel de la Institución Scripps, y Maarlen de Wit de la Universidad
de Cape Town, Sudáfrica.
En 2001, Staudigel y sus colegas documentaron
cómo los organismos microscópicos, más pequeños que el espesor de un cabello
humano, eran capaces de abrirse camino comiendo la roca volcánica para formar
largos tubos parecidos a los de los gusanos.
El nuevo estudio, que describe un hallazgo similar en el Cinturón de Piedra
Verde Barberton, un lugar a varios centenares de kilómetros al este de
Johannesburgo, Sudáfrica, cerca de Swazilandia, prueba que los procesos
microbianos que pueden ser vistos hoy en día también ocurrieron durante las
primeras etapas de la historia del planeta, en las raíces mismas de los orígenes
de la vida. El Cinturón de Piedra Verde Barberton se formó bajo el agua, en la
corteza oceánica del planeta, pero ahora se ha elevado y es accesible para el
trabajo de campo. Hasta la expedición del equipo en junio pasado, esta área no
había sido muy explorada en busca de signos de vida primitiva. “Nuestra
evidencia está entre las más antiguas pruebas de vida que se han hallado hasta
ahora”, dijo Staudigel, un investigador geofísico del Instituto Cecil H. e Ida
M. Green de Geofísica y Física Planetaria en Scripps. “Esta zona dentro de la
corteza oceánica es un lugar favorable para el origen de la vida. Ofrece un
acceso relativamente fácil a los ambientes marinos y volcánicos tales como los
sistemas hidrotermales del océano profundo, incluyendo una gran variedad de
catalizadores que son también necesarios para el origen de la vida”.
Staudigel también afirma que la posición geográfica previa de la región
en un medio submarino debajo del lecho oceánico proporcionó protección contra
los efectos aniquiladores de los meteoritos que bombardearon la superficie de la
Tierra hace miles de millones de años. “Este hallazgo nos ayuda a comprender los
procesos químicos y biológicos que ocurrieron hace 3.500 millones de años, es
decir apenas mil millones de años después de realizada la acreción de la Tierra
a partir de la nebulosa solar”. Los científicos identificaron a los microbios en
un área de Barberton con amplias erupciones volcánicas llamadas “almohadas de
lava”. Estas se forman cuando los volcanes submarinos entran en erupción y
vomitan lava, que se enfría rápidamente para formar estructuras parecidas a
tubos. Con el transcurso del tiempo estos tubos se endurecen y, cuando son
diseccionados por la erosión, crean formaciones parecidas a almohadas. “Cuando
el planeta tenía mil millones de años, no había ni plantas ni animales con los
que alimentarse”, dijo Staudigel. “Así que para sobrevivir, estos microbios se
adaptaron para comer roca volcánica. Era todo lo que tenían”.
Ahora, los científicos planean analizar cuidadosamente los microbios con
instrumentos altamente sensibles para caracterizar sus antiguas actividades
dentro de las almohadas de lava.
Los estudios fueron financiados por el
Consejo Noruego de Investigación, el Consejo Nacional de Ciencias e
Investigación de Ingeniería de Canadá, la Fundación Nacional de Ciencias de los
EE.UU., el Instituto Agouron y la Fundación Nacional de Investigación de
Sudáfrica.
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